jueves, 29 de octubre de 2009
Odio la gente inconformista, los que se conforman con todo. Odio los semáforos, los coches que corren demasiado, los controles con perros policía, los aparcamientos llenos de gente, las tiendas en rebajas, los sitios cerrados cuando la gente lleva abrigos, el mercado un sábado por la mañana, el portal sucio con resaca de viernes por la noche, los globos de helio que siempre se pierden, los apuntes con times new roman, los libros con portadas feas. Odio la gente que derrocha amor y los que no saben querer, los que creen entender y no entienden. Odio la monotonía, las ventanitas del msn, los eventos de tuenti, tener que comer, vivir de día, seguir el tiempo, que las tiendas cierren a las 20:00/22:00. Odio el tiempo que pasa entre un viernes y otro, la gente que odia los domingos por la tarde, los días que el agua de la piscina está fría, las series de después de comer, los libros mal escritos, los exámenes de Encarni, los que quieren ser poetas y los que no reconocen serlo, los que te paran por la calle a saludarte y al minuto se van, los que regalan cosas por compromiso. Odio la familia que no se ve desde hace tiempo y te dice "ai este/a es tu niño/a?", los que te analizan contstantemente, los que les resultas indiferente, los que saben todo y los que no saben nada. Odio el olor de la mortadela, los frutos secos de las fiestas de cumpleaños, el olor a cerveza. Odio los borrachos, las botellas de cristal en el suelo, los kinkis que gritan de noche, la resaca. Odio el camión de la basura a las 00:43 si me despierta. Odio los mensajes de "el teléfono blabla vuelve a estar disponible" porque siempre llegan tarde. Odio aquellos que están sobreactuados, los que creen que estudiarán sin aprobar, los que siempre piden apuntes...
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