NADIE entiende la felicidad ni sabe qué hay dentro de ti.
Ligado a la madre y a la familia de origen se siente siempre atado a la infancia, al pasado, a los recuerdos. El carácter tiende a ser melancólico, introvertido, con miedo al futuro, que es vivido siempre como lo desconocido angustioso. La falta de agresividad (caída de Marte) le hace poco inclinado a tomar iniciativas y a dejarse arrastrar por la acción. El mundo de la realidad le atemoriza y ama refugiarse en el ensueño y en la fantasía. Se caracteriza por su humor inestable, inquieto, y por una continua alternancia de momentos de introversión y de entusiasmo. Susceptible y muv vulnerable, si es herido en su sensibilidad se cierra inmediatamente en su concha. El cangrejo cubierto por su resistente caparazón y siempre alerta para huir ante el peligro expresa perfectamente el carácter del signo.
El complejo materno constituye la trama de la psique de este tipo, próximo a su sensibilidad cenestésica, a su vida vegetativa; da la impresión de permanecer en la infancia, de vivir en su concha, de refugiarse en su pasado. De esta forma se encuentra inclinado a identificarse con su madre, a apegarse a su familia, a su infancia, a los recuerdos, prefiriendo lo de adentro a lo de afuera, lo interior a lo exterior, lo íntimo a lo social. Es un soñador, un sentimental, un sensible, un imaginativo, inclinado a lo esquizoide, al autismo, a la sumisión pasiva y femenina, a la madre y al mundo.
Es, al mismo tiempo, contemplativo, lírico, imbuido del sentimiento de su persona, soñando su vida o viviendo su sueño. Es, también, un elegíaco, un romántico que ama lo maravilloso, lo fantástico, los cuentos de hadas.
A veces, hablan de nosotros.
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